martes, 13 de febrero de 2018

RÁPIDA MIRADA PARA UN ANÁLISIS DE COYUNTURA

En medio de una campaña “sui géneris”…

RÁPIDA MIRADA PARA UN ANÁLISIS DE COYUNTURA

Popayán, 14 de febrero de 2018

Es muy difícil ser analista político y, a la vez, candidato, pero me arriesgo...

El análisis político independiente está a la orden del día. Todo deja ver que los partidos y movimientos democráticos (incluyendo la izquierda) no han logrado reconstruirse en el actual ejercicio electoral. Son los candidatos presidenciales los que sostienen la dinámica político-electoral del momento.

Para avanzar con consistencia se requería:

1. Un programa soportado en una teoría consistente.

2. Una estrategia basada en un análisis concienzudo y un método correcto.

3. Una organización consistente a nivel nacional con un liderazgo individual y colectivo coherente.

En cuanto a la teoría, lo más avanzado en el mundo son las propuestas de Jeremy Rifkin, Elinor Ostrom, Paul Mason y otros (Postcapitalismo). Por ahí es la cosa; los jóvenes deben ponerse al día en esas ideas que trabajan lo de las economías colaborativas, el pro-común, prosumidor, energías limpias y tercera revolución tecnológica, además del nuevo papel del Estado (el gobierno de los bienes comunes). Allí están los elementos fundamentales para construir esa teoría. Petro lo está haciendo.

En lo estratégico tenemos grandes deficiencias. La Coalición Colombia y sus componentes han hecho un buen esfuerzo, entendiendo que Fajardo es quien tiene las mejores condiciones para derrotar a corruptos y guerreristas (a la vez), pero él tiene que dar un giro mucho más a lo "social" de lo que realmente está haciendo. ¡Todavía lo puede hacer! Su método de "encuentro entre diferentes" es lo ideal para el momento, pero el solo método sin contenido no es suficiente.

En lo organizativo todos estamos en deuda. Hay que construir sobre la marcha. Nuestro esfuerzo debe estar complementado por nuevas prácticas políticas, liderazgos colectivos, equipos de trabajo democráticos y creativos, y transversalidad en la dirección y organización del movimiento democrático.

Hoy se requieren pactos de no agresión entre los demócratas y que las nuevas generaciones se propongan superar lo existente. Mi esfuerzo actual va en la dirección de estimular esa actitud entre la juventud. Espero no equivocarme.


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domingo, 11 de febrero de 2018

¿ES EL TIEMPO DE PETRO?

Una aclaración necesaria...

¿ES EL TIEMPO DE PETRO?

Popayán, febrero 11 de 2018

Nunca he estado contra la candidatura o propuesta de Petro. Incluso, sin ser "petrista", lideramos en Popayán un proceso de respaldo y solidaridad con él, a raíz de su destitución en 2013-14. Cuando planteo que "no es el tiempo de Petro" no lo hago desde la perspectiva de que no pueda llegar a ser elegido en 2018, sino pensando que lo ideal fuera que las fuerzas populares anti-neoliberales pudieran madurar mucho más, evaluar lo sucedido en países vecinos y experiencias propias (Bogotá y otras) y poder avanzar con mayor consistencia.

Es decir, concebía un posible gobierno de "centro" (Fajardo) como una etapa de acumulación de fuerzas, de construcción de un bloque político que pudiera "despejar un poco el terreno" (superar la falsa polarización e iniciar la derrota de la corrupción político-administrativa), para lograr en adelante cambios estructurales "desde arriba" y "desde abajo", con mayor coherencia y organización. Si Petro es el demócrata que pasa a segunda vuelta en mayo/2018, no solo hay que respaldarlo en junio sino también, sobre la marcha, proponer ideas y acciones para intentar mejorar todo nuestro desempeño. Si nuestro pueblo desencadena (como parece estar haciéndolo) una "oleada petrista", y la vida nos coloca en "el tiempo de Petro", pues hay que hacerle caso a la vida, sin olvidar para nada las razones que me llevan a pensar que lo ideal es ir despacio.

Esas razones no desaparecen por un triunfo electoral como se ha comprobado en Venezuela, Brasil, Ecuador, como son, entrar en una nueva dinámica de guerra por obra del bloqueo imperial-oligárquico, la burocratización que siempre se empuja desde sectores sociales emergentes que se "suben" en los procesos de cambio y los colocan al servicio de cúpulas descompuestas, las tendencias anti-democráticas (autoritarias) que surgen por diversos factores (presión externa del imperio y fuerzas poderosas, debilidad interna por falta de desarrollo de las fuerzas democráticas, poco espíritu crítico y auto-crítico, fragilidad de las organizaciones sociales, idealización de la capacidad transformadora del "Estado heredado", etc.).

Ese es el debate que hay que profundizar y que no es obstáculo para el trabajo electoral actual. No concibo que dejemos "para después el debate", es en medio de la lucha política como se deben aclarar las diferencias y solucionar los problemas. La "forma" como se gana determina cómo se gobierna. Pero claro, si Petro es la opción que empuja el pueblo, hay que hacerle!

Lo importante en el momento es construir acercamientos entre los sectores democráticos y hacer pactos de no agresión, e identificar con toda claridad a nuestros verdaderos contradictores (Uribe-Vargas) que nos atacan a todos en bloque con el remoquete de "castrochavistas".

¡Se puede!


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sábado, 27 de enero de 2018

CON SERENIDAD DEMOCRÁTICA

En campaña electoral, entre el cielo y la tierra…

CON SERENIDAD DEMOCRÁTICA

Popayán, 27 de enero de 2018

Todos sabemos que la vida del planeta tierra está complicada, que el mundo que les heredamos a nuestros hijos y nietos no es el más agradable. Un mundo de obsesión consumista y de insatisfacciones no reconocidas, de apariencias banales y de miserias escondidas, de sueños menores y objetivos muy limitados, de frustraciones ocultas y de ideales que se quedaron a mitad de camino. Una humanidad frustrada que se ahoga en un mar de mercancías y calma conciencia en la nube del entretenimiento digital.

Todo ello se traduce en una civilización deshumanizada, amenazada por la crisis ambiental y el cambio climático, desorientada frente a la crisis global de valores, sumida en violencias planeadas e instrumentalizadas (como la nuestra, la de Colombia), mientras el afán desenfrenado de ganancias y de acumulación de capital sume a millones de personas en la desesperanza y en las más terribles tragedias aumentadas por las economías criminales que han surgido por todas partes.

En medio de la aparente abundancia que se observa por las pantallas de televisión y de teléfonos inteligentes, una gran cantidad de gente no entiende por qué se desencadenan tantos conflictos sociales, económicos, políticos y culturales; guerras planeadas y controladas; agresiones provocadas y ataques planificados; y, tampoco comprenden por qué millones de personas abandonan el “sur” (África, Asia y América Latina) para irse al “norte” a convertirse en migrantes discriminados y humillados. Algo definitivamente no funciona bien.

Al contrario, funciona muy mal. No convence la figura de un Trump racista y xenófobo queriéndonos hacer creer que es el adalid de la libertad y de la democracia frente al amenazante presidente norcoreano Kim Jong-un o al venezolano Maduro, que parecen muñecos inflados desde occidente para seguir asustando a la gente con los supuestos ogros comunistas que hace rato están fuera de escena. En fin, no es el mejor mundo ni es bueno el momento de nuestra humanidad.

Para salir de esa situación tan terrible, que muchos quieren negar para no enfrentarla, tenemos que revisar y evaluar nuestros anteriores esfuerzos. Muchas cosas hicimos mal y, por ello, pareciera que el capitalismo es invencible. Si no identificamos esos errores y equivocaciones, no podremos legarle la tarea a las nuevas generaciones que no conocen muchos pormenores de esas experiencias parcialmente triunfadoras pero que, a la larga, terminaron absorbidas por la dinámica del gran capital y de los intereses supuestamente “nacionales” (o “étnicos”, “culturales”, “de género”, o “de clase”).

Siempre hemos luchado por cambios estructurales y hay que seguir haciéndolo. Por derrotar el imperio de la ganancia individual que entierra y niega el bienestar colectivo. Por superar las economías basadas en destruir la naturaleza y la misma humanidad. No podemos doblegarnos y hay que legarle a nuestra juventud la utopía de que un mundo mejor es posible, pero claro, estimulándolos a que nos superen y abran nuevos caminos.

Hoy en Colombia hacemos esfuerzos por clarificar el camino. Al lado de la Coalición Colombia y de Sergio Fajardo intentamos rectificar uno de los errores más comunes: Querer superar el neoliberalismo (capitalismo) con base en voluntarismos individuales y golpes de mano ocasionales. Hoy llamo a ir despacio, a unir y a movilizar a la gran mayoría de colombianos que quieren el fin del conflicto armado pero sin demagogia y sin falsos triunfalismos. Hoy convoco a utilizar la “serenidad democrática” para derrotar a corruptos y guerreristas en las elecciones presidenciales de 2018.

Será todavía un pequeño paso pero hay que darlo bien. Con pausa y paciencia porque vamos para lejos. Con sentido democrático y ética ciudadana. Y sé que es posible hacerlo.


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado   

jueves, 18 de enero de 2018

CARTA PÚBLICA A ÁLVARO URIBE VÉLEZ Y RODRIGO LONDOÑO (TIMOCHENKO)

CARTA PÚBLICA A ÁLVARO URIBE VÉLEZ Y RODRIGO LONDOÑO (TIMOCHENKO)
Popayán, 18 de enero de 2018

Señor
Álvaro Uribe Vélez
Señor
Rodrigo Londoño
E.S.M.

Apreciados ciudadanos y reconocidos compatriotas:

Por medio de la presente nos permitimos invitarlos a Ustedes a concertar –de verdad– la ansiada y necesaria Paz de Colombia. Lo hacemos con sentido patriótico y humanista sin desconocer los esfuerzos realizados hasta ahora por el presidente Juan Manuel Santos.

Les escribimos desde una región como el Cauca, caracterizada por ser escenario del conflicto armado, por la fuerza y calidad de sus organizaciones sociales y el rechazo mayoritario de la población a una guerra que nos ha desangrado y martirizado desde sus inicios en los años 50s del siglo pasado (XX).

Hacemos parte de la Coalición Colombia que lidera el candidato presidencial Sergio Fajardo. Él ha planteado que uno de sus objetivos es lograr la Reconciliación entre los colombianos. Empero, en nuestro caso personal, creemos que ese paso puede darse durante la campaña electoral de 2018. Así, en medio del debate público podremos afincar el espíritu de comprensión mutua que le abone el camino al gobierno que se elija este año (2018).

Hay que reconocer que el principal error que se ha cometido es pretender hacer la paz sin contar con todos los actores de la guerra. Ese proceso iniciado desde 2005 por el presidente Uribe con las Autodefensas Unidas de Colombia, debe completarse convocando a todos los protagonistas del conflicto armado. Sin hacerlo, la paz es imposible.

En Sudáfrica lo consiguieron Nelson Mandela y Frederik de Klerk, cabezas reconocidas de los dos bandos rivales (negros y blancos); en Irlanda, firmaron la paz entre las tres (3) fuerzas enfrentadas (republicanos del Norte, nacionalistas de Eire y pro-ingleses).

Es evidente que nuestra situación es diferente pero de esas experiencias podemos aprender. Los colombianos del común estamos cansados de la guerra y de la polarización política. Las grandes mayorías quieren la paz pero una Paz con mayúsculas y de verdad.

Tampoco podemos desconocer que estamos a un paso de consolidar ese proceso: el grueso de los combatientes de las Farc se han desmovilizado y desarmado; solo falta el apaciguamiento de los espíritus y la reconciliación plena. Por ello, hay que avanzar sobre lo construido.

A manera de argumentación presentamos un breve y sintético balance:

a) El ex-presidente Uribe intentó durante 8 años de gobierno exterminar a las guerrillas de las FARC y para hacerlo concertó una especie de paz con las AUC. Pero, no obstante, no se logró ese objetivo y, además, no se solucionó el problema del despojo violento de millones de campesinos desplazados de sus tierras. Es un tema social en camino de ser resuelto por el actual gobierno pero que requiere mayor voluntad política y  un plan consensuado para poder avanzar por vías pacíficas.

b) El actual presidente Santos quiso superar los esfuerzos e intentos realizados anteriormente pero, en gran medida falló, al no convocar a todas las fuerzas enfrentadas. Los sectores que encabeza el ex-presidente Uribe, al estar excluidos del actual proceso, han sentido con alguna razón –así no sea totalmente cierto– que se les han concedido ventajas a los insurgentes en las negociaciones de La Habana. Tal sentimiento debe ser respetado pero no debe convertirse en un obstáculo para la consolidación de la paz.

c) Las Farc han entendido que el camino de la insurrección armada está agotado y que solo por medio de la acción política civilista pueden aspirar a lograr los cambios que buscaban con su acción rebelde. Hay que darles plenas garantías de hacerlo pero sin enviar el mensaje de que se les otorgan privilegios frente al conjunto de la sociedad.

Además, las Farc deben reconocer que en medio de esa guerra degradada una buena parte de sus integrantes perdieron la moral revolucionaria y, por tanto, deben comprender que no es fácil que la sociedad acepte una amnistía total mientras el resto de sectores comprometidos con el conflicto quedan en la mira de la justicia.

No obstante hoy, con los ajustes hechos después del Plebiscito de octubre de 2016, y los cambios realizados a los acuerdos en el Congreso de la República, muchos de esos reparos están casi superados o requieren de mínimos consensos para poder avanzar.

Por todo lo anterior, los llamamos a construir un sentido, un espíritu y un lenguaje de reconciliación y de verdadera paz. Si las justas electorales de mayo y junio de este año (2018) se juegan nuevamente entre el SI o el NO (similar al 2 de octubre de 2016), independientemente de quien gane, volveremos al pasado y no podremos avanzar en la búsqueda de soluciones a los verdaderos problemas que tenemos al frente, que son: corrupción político-administrativa desenfrenada e ineficiencia total del aparato estatal; enorme desigualdad económica y social; situación económica y fiscal en deterioro; creciente desempleo y precariedad laboral; crisis del sector salud y una educación de bajísima calidad; etc., etc.

Si están Ustedes de acuerdo con lo anterior, nos comprometemos a organizar un evento en el departamento del Cauca, en donde las organizaciones sociales (indígenas, afros y mestizas) y de las víctimas de ambos bandos, sirvan de garantes para avanzar por nuevos caminos y consolidar la paz en nuestros territorios y el país entero.

Esperamos de Ustedes la grandeza y la generosidad que Colombia necesita para garantizarle a nuestro pueblo unas condiciones de tranquilidad democrática que nos permita –entre todos– construir una Nación a la altura de nuestros sueños.        

De Ustedes, atentamente


OSCAR OSPINA QUINTERO
Actual Representante a la Cámara
Candidato al Senado por Alianza Verde

  
FERNANDO DORADO
Activista Social
Candidato a la Cámara por Alianza Verde



“Construyamos ciudadanía… ¡Con la fuerza de la Verdad!”

lunes, 15 de enero de 2018

CARTA ABIERTA A TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ Y A LA CASTA POLÍTICA TRADICIONAL DEL CAUCA

CARTA ABIERTA A TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ Y A LA CASTA POLÍTICA TRADICIONAL DEL CAUCA

Popayán, 15 de enero de 2018


Señor
Temístocles Ortega Narváez

Señores (as)
Luis Fernando Velasco Chávez, John Jairo Cárdenas Morán, Carlos Julio Bonilla, Crisanto Pizo Mazabuel, Gema López de Joaquí, Esmeralda Sarria, Felipe Muñoz, Faber Muñoz

Señores (as) candidatos (as):
Me dirijo a Ustedes a nombre propio en el espíritu de interpretar el sentimiento de amplios sectores de la ciudadanía y el pueblo caucano para plantearles en forma respetuosa, firme y franca, algunos interrogantes sobre el momento que vive el país y la región (Cauca y Suroccidente Colombiano). Ellos son:
1.    ¿Cómo se explica que después de acompañar durante más de 4 años la causa del fin del conflicto armado y avanzar hacia la reconciliación de los colombianos, hoy la casi totalidad de Ustedes se hayan alineado detrás de Cambio Radical y del ex–vicepresidente Germán Vargas Lleras en la tarea de “hacer trizas los acuerdos” y sabotear el avance de implementación de los mismos?
2.    ¿Cómo entender que mientras todos sabemos que la corrupción político-administrativa es uno de los problemas más graves que sufre nuestra Nación y región, Ustedes no tengan el más mínimo escrúpulo de juntarse con quienes representan a las mafias más corruptas del país, agrupadas hoy en Cambio Radical y en sus más connotados representantes políticos?
3.    ¿Acaso no es absolutamente cierto que la gran mayoría de los políticos que están en esa dinámica lo han hecho como una forma de impedir que la Justicia (Fiscalía) avance en las investigaciones de los escandalosos casos de corrupción que los comprometen con delitos contra la administración pública como peculados, cohechos y robo descarado de los recursos públicos?
4.    ¿Y también, acaso no es verdad, como lo han denunciado decenas de prestigiosos analistas y reconocidos periodistas, que el Fiscal General funge como protector de los intereses de Germán Vargas Lleras y que al ser uno de los fundadores de Cambio Radical toda su acción está dirigida a chantajear y presionar a políticos corruptos para fortalecer su cauda electoral?
5.    Además, ¿cómo entender que Ustedes sigan prometiendo al pueblo caucano un progreso y desarrollo que no le han podido ofrecer y concretar durante las últimas tres (3) décadas, tiempo en el cual todos y todas han sido parte de la administración pública y del poder político del Cauca? ¿No son Ustedes los herederos directos de los gamonales tradicionales (Iragorris, Chaux, Mosqueras, etc.) que siempre nos han mal-gobernado a lo largo de la historia de nuestro departamento?
Por lo anterior, hago un llamado urgente y perentorio a las directivas de las Universidades públicas y privadas, a los gremios, sindicatos, organizaciones sociales, partidos políticos y medios de comunicación, a organizar y realizar diversos foros y paneles en donde podamos debatir de frente a nuestra gente (payanesa y caucana), estos y otros interrogantes que deben ser respondidos por los responsables de la actual situación que vive nuestra región y país, sumido en la incertidumbre, la desesperanza y el atraso económico, social y cultural y el arrasamiento de nuestros recursos naturales.
 
De Ustedes,


Fernando Dorado Gómez
Candidato a la Cámara de Representantes por Alianza Verde


“Construyamos ciudadanía… ¡Con la fuerza de la Verdad!”

domingo, 31 de diciembre de 2017

A LOS POLÍTICOS CAUCANOS LES LLEGÓ LA HORA

A LOS POLÍTICOS CAUCANOS LES LLEGÓ LA HORA

Popayán, 31 de diciembre de 2017

“La apariencia no ocurre cuando montamos una pantalla engañosa para ocultar una transgresión sino cuando fingimos que hay una transgresión para ocultar lo que en realidad somos.”

Salavoj Zizek

Así están los políticos del Cauca. Fingen que desde Bogotá no le dieron el aval del Partido Liberal a Temístocles Ortega Narváez para mantener la apariencia de que Luis Fernando Velasco Chávez y él, todavía son de cuerdas políticas diferentes. Pero, los hechos los desmienten. Se reparten el territorio, le mantienen a su hermana Jimena Velasco –derrotada en su aspiración de ser Alcaldesa de Popayán– en la nómina del Departamento, y juegan a lo mismo: a seguir engañando al electorado caucano y eternizarse en el poder gubernamental.

Con esa apariencia, los candidatos liberales caucanos fingen mantenerse en su partido porque les da vergüenza alinearse de frente con el candidato presidencial más corrupto y que se colocó a favor de la guerra, que es Germán Vargas Lleras, después de que ellos y el ex–gobernador Ortega, durante 4 años utilizaron la bandera de la paz para hacerse elegir y manejar a sus anchas el presupuesto del departamento.

Pero además, la verdadera causa de todo ese entramado que finalmente no pueden ocultar, es que Temístocles Ortega Narváez hace parte del Cartel de la Toga, que se encuentra investigado por el robo de los recursos de INDEPORTES, utilizados para financiar la campaña electoral del actual Gobernador Oscar Campo, y que necesita la protección del Fiscal General, que es la mano siniestra de Vargas Lleras en la rama judicial.

Es por ello que Ortega Narváez no se atrevió a presentar una lista para Cámara de Representantes de Cambio Radical en el Cauca. No podía ponerse tan en evidencia ante el electorado y, por sobre todo, no tenía con quien. Sus amigotes políticos corruptos de toda la vida como Crisanto Pizo, Carlos Julio Bonilla, Gema López, Jhon Jairo Cárdenas, y los nuevos como Felipe y Faber Muñoz y otros, no podían hacer parte de una lista de otro partido, por cuanto no lograron aprobar la ley de transfuguismo en el Congreso. 

Pero como no hay bien que por mal no venga, que todos los politiqueros del Cauca se hayan unificado alrededor de Temístocles Ortega y de Vargas Lleras, es una oportunidad enorme para los sectores democráticos igual a la que se presentó en el año 2000, cuando la gente acudió al voto castigo y eligió como Gobernador a Floro Tunubalá. Todo dependerá de que sepamos aprovechar el momento, nos agrupemos en torno a los candidatos presidenciales que han levantado la consigna contra la corrupción y sepamos interpretar los sentimientos de la población caucana, que está cansada de la guerra y de la mediocridad de una clase dirigente que está descompuesta hasta la médula.

Ya es hora de que los caucanos despertemos. Una nueva dirigencia, conectada con los problemas de la gente, que sea honesta, moderna, transparente y valiente, se requiere para avanzar por nuevos caminos de unidad de todos los sectores sociales, étnicos y productivos. Que impulsen la generación de iniciativas en torno a la producción, para garantizar empleo y buenos ingresos a nuestros pequeños y medianos productores del campo y de la ciudad, y a los nuevos profesionales que a diario salen de nuestras universidades.

En el 2018 se puede. #VenceAlCorrupto.  


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado    

miércoles, 27 de diciembre de 2017

SOBRE LA RECONCILIACIÓN Y LA “PAZ DEMOCRÁTICA”

Robledo, Claudia y Fajardo
Notas de fin de año… (2)

SOBRE LA RECONCILIACIÓN Y LA “PAZ DEMOCRÁTICA”

Popayán, 27 de diciembre de 2017

Para avanzar con los acuerdos de paz –a diferencia de Sudáfrica y Guatemala en donde los actores de la guerra se dividían en dos grandes bandos–, en Colombia había que conciliar intereses de tres (3) fuerzas en contienda. Esa situación se asemejaba más a la de Irlanda del Norte. Para lograr los acuerdos los irlandeses inventaron nuevas formas de negociación usando, entre otras, las figuras del “consentimiento paralelo”[1] y del “proceso en tres ejes”[2]. Y así, con mucha paciencia, intenso trabajo político y pedagógico y mucha madurez democrática, lograron construir un “consenso suficiente”[3] para lograr que la mayoría de la población aprobara el referendo respectivo.

Los tres sectores en contienda en Colombia son: el Imperio (EE.UU.-UE) y la burguesía transnacional representada por Santos; los terratenientes reaccionarios y mafias despojadoras de tierras lideradas por Uribe; y los campesinos colonos y nueva burguesía emergente en las zonas de colonización representadas por las Farc.

Santos excluyó a Uribe de la negociación pero tampoco permitió que las Farc lograran hacer pedagogía política con la población, precisamente, por la presión del “uribismo”. Nunca hubo un debate abierto sobre el marco político de las negociaciones por cuanto todo se manejó bajo el más absoluto secretismo y, por esa razón (y muchas otras que desarrollo en un trabajo más largo), el actual proceso de paz no solo quedó “cojo” (lleno de incumplimientos, dudas y remiendos) sino que se corre el riesgo de que las fuerzas de la guerra logren elegir presidente en 2018 y “hagan trizas los acuerdos”.

Por ello, se requiere de un nuevo actor político, que represente de verdad los intereses de las mayorías colombianas, que no esté comprometido con ninguno de los bandos en contienda para que pueda desatar los “nudos gordianos” del larguísimo conflicto armado colombiano, y entremos en una fase de reconciliación y construcción de efectiva “paz democrática. La Coalición Colombia es la única agrupación política que tiene esas características.  

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado     


[1] Consenso suficiente: Es un mecanismo de procedimiento para evitar que un partido bloquee el avance de las negociaciones en las cuales hay un consenso general. La expresión surgió en las negociaciones constitucionales en Sudáfrica. Se consideraba que una propuesta tenía consenso suficiente si una mayoría de los representantes de cada tradición o fracción la apoyaba aunque uno o más partidos no lo hicieran. (McCartney, Clem. “Haciendo balance. El proceso de paz en Irlanda”). 

[2] Consentimiento paralelo: Garantía para las minorías que asegura que no pueden ser derrotadas por los votos de las mayorías en “casos claves”. Para hacerlo se requiere el voto absolutamente mayoritario de las representaciones de las partes enfrentadas.

[3] Proceso en tres ejes: Concepto derivado de la práctica de negociar cuestiones o ejes independientemente unos de otros y después intentar lograr un acuerdo final sobre el paquete del resultado de todos ellos.

martes, 26 de diciembre de 2017

CARACTERIZANDO A LA COALICIÓN COLOMBIA

Notas de fin de año…

CARACTERIZANDO A LA COALICIÓN COLOMBIA

Popayán, 26 de diciembre de 2017

La gran ventaja actual de la Coalición Colombia es que su origen es absolutamente democrático y no-clientelista, que lucha contra los vicios burocráticos de nuestra formación social y política. Es la afortunada continuidad y confluencia de dos sectores políticos diferentes surgidos en 1990: los herederos del “nuevo liberalismo” (no en el caso de Cesar Gaviria y los hijos de Galán, que traicionaron su legado); y de una parte de los herederos políticos de Jaime Bateman, encabezados por Antonio Navarro.

Con ellos se ha encontrado el MOIR, que ha hecho un serio replanteamiento, resarciendo algunos errores de su fundador Francisco Mosquera pero, conservando su línea de defensa de la producción nacional, lanzándose a la búsqueda principalmente de los empresarios medios, los pequeños y medianos productores (rurales y urbanos)  y los jóvenes profesionales precariados de las ciudades (técnicos, tecnólogos y profesionales, asalariados y emprendedores) que exigen una mirada globalizada del trabajo y del mundo actual.  

Significa en este caso, un rompimiento total con la burguesía agraria que todavía está atada a los reaccionarios terratenientes colombianos y a las mafias narcotraficantes despojadoras de tierras, que es la principal base social del “uribismo”, y que se opone a la “paz democrática” como una forma de defender sus ilegales privilegios y de garantizar la impunidad para sus crímenes.  

Ese origen y esa visión política separa totalmente a la Coalición Colombia de la burguesía burocrática (los Samper, Serpas, Roys, Benedettis, Vargas Lleras, etc) que –como hemos observado– utilizó la “lucha por la paz” para mantener su alianza con la burguesía transnacional (Santos, Sarmiento Angulo, Santodomingo, etc.) y para engañar groseramente, tanto a la insurgencia como a los pueblos y trabajadores, dejándonos de herencia a los colombianos un “proceso de paz” precario, incumplido y pendiendo de un hilo, que solo podrá ser rectificado, corregido y plenamente desarrollado por fuerzas sociales y políticas conscientemente alejadas y deslindadas de los actores de la guerra.

Esa es la ventaja estratégica de la Coalición Colombia que debe potenciarse al máximo para avanzar y ayudar a nuestro pueblo a superar definitivamente el conflicto armado y construir un país del tamaño de nuestros sueños. 


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

sábado, 23 de diciembre de 2017

RAZONES DE FONDO PARA APOYAR LA COALICIÓN COLOMBIA (I)

RAZONES DE FONDO PARA APOYAR LA COALICIÓN COLOMBIA (I)

Popayán, 23 de diciembre de 2017

Sé que much@s de mis compañer@s de izquierdas no comparten mi decisión de apoyar a la Coalición Colombia en la actual coyuntura. Es una situación similar a la de hace 8 años cuando siendo integrante del Polo Democrático Alternativo, llamé a votar por Antanas Mockus. Ahora, por lo menos, hemos coincidido con un sector importante de ese partido, encabezado por Jorge Enrique Robledo y el MOIR, y por personas que hicieron parte del Polo pero que hoy están con Alianza Verde, como Antonio Navarro.

La Coalición Colombia ha postulado como candidato a la presidencia al ex-alcalde de Medellín y ex-gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo. También, construyó listas de candidatos al Congreso con Alianza Verde y el Polo. Así mismo, acaba de presentar su propuesta programática que acordaron los compromisarios de las fuerzas políticas coaligadas, incluyendo a Compromiso Ciudadano, agrupación de Fajardo.

Son tres razones las que me permiten tomar esa decisión. La primera, que responde al seguimiento de las experiencias latinoamericanas y de otras luchas democráticas que están en pleno desarrollo en el mundo (España, Grecia, Francia); la segunda, que parte de hacer un balance del proceso de paz de Colombia en relación a otras experiencias que sirven de referente (Sudáfrica, Irlanda, Guatemala); y una tercera, que tiene en cuenta las dinámicas sociales y políticas de las luchas democráticas recientes en nuestro país.

Son temas que están mutuamente relacionados, se imbrican entre sí, influyen unos sobre otros, son interdependientes. Su análisis nos sirve de apoyo y orientación para la toma de decisiones que marcarán la acción electoral que desarrollaré en la región donde me crié, he vivido y participado en luchas sociales y políticas durante mis últimos 30 años: el departamento del Cauca (Colombia). Pero también, para continuar impulsando –especialmente con jóvenes– la tarea inaplazable de diseñar y construir un Nuevo Proyecto Político en Colombia. 

El marco regional latinoamericano y global

El seguimiento y estudio de las experiencias de los movimientos progresistas y de las izquierdas tanto en América Latina como en otras regiones del planeta como España y Grecia, que presento en forma resumida, es un elemento fundamental para orientarnos en un momento de reflujo de las luchas populares, de declive y replanteamiento en el ejercicio de los gobiernos en diversos países, y de ofensiva del gran capital a escala global.

Un primer aspecto a detallar es de tipo estratégico. En casi todas estas experiencias se impulsaron tareas y reformas anti-neoliberales (y supuestamente “socialistas”) sin contar con fuerzas suficientes para enfrentar el poder hegemónico de la gran burguesía financiera global e imperial (no solo de USA). Así, no se pudo garantizar su continuidad y consolidación. La más trágica es la de Syriza en Grecia, pero todas ellas parten de sobredimensionar las fuerzas del cambio. Ese poder capitalista ha mostrado una enorme capacidad para neutralizar y cooptar nuestros esfuerzos transformadores y hoy desarrolla acciones económicas y políticas de todo tipo para debilitar nuestras fuerzas y retomar el control de los gobiernos.

Se puede decir que hubo precipitación. Se idealizó la fuerza electoral y el poder de los gobiernos; se limitó la acción al campo de la gestión del “Estado heredado”. Se sobre-estimó el poder de las leyes (Constituyentes) y se debilitó –de forma sistemática– la fuerza organizativa de los pueblos y de los trabajadores que delegaron en sus gobernantes la capacidad de transformar la realidad existente. No se tuvo en cuenta que esa realidad está determinada por el poder del gran capital, que actúa no sólo desde el aparato estatal sino también (¡y de qué manera!), desde el terreno de las relaciones sociales, económicas y culturales. Es una acción molecular, cotidiana y  permanente.

Logramos acceder temporal y parcialmente a una parte del aparato estatal; creímos ingenuamente que esa era la totalidad del “Poder”; idealizamos una parte de la “cosa” (Estado). Pero el verdadero Poder no logró ser afectado. El poder financiero, que pasa por encima y subordina nuestras instituciones nacionales; el cultural, que se manifiesta en comercio y consumo que es planificado y controlado desde ámbitos globales; y el mediático, el de los medios de comunicación, que tiene centros de diseño y control en el mundo híper-desarrollado, siempre estuvo en manos de nuestros adversarios. La verdadera “cosa”, es mucho más que las instituciones gubernamentales, e incluso, esas instituciones nunca fueron transformadas por nosotros y jugaban siempre –desde lo profundo de las relaciones de dominación– en nuestra contra.

Claro, no se desconoce que se hizo el intento y eso está bien. Algo muy similar a otras tentativas realizadas en el siglo pasado (XX) en otras regiones y países (Rusia, China, etc.), y por ello, no se trata de renegar de esos esfuerzos sino de aprender de ellos.

Lo que podemos concluir en una primera aproximación es que “la cosa”, el poder hegemónico del gran capital, no es sólo el aparato de Estado, es mucho más, es la relación de dominación que se concreta en cada uno de nuestros actos vitales, en las “formas” del trabajo, del consumo, del entretenimiento, de nuestras vidas. Es el poder micro-celular del capitalismo que todo lo permea y utiliza a su favor. Sólo el surgimiento de nuevas relaciones sociales como resultado del desarrollo de las fuerzas productivas (economías colaborativas) y la acción consciente de los humanos para convertirlas en realidades efectivas y nuevas (gobiernos de los bienes comunes), podrá –en un proceso largo y dispendioso– socavar ese poder, debilitarlo y reemplazarlo, competir con él y quitarle espacio, en una lucha de movimientos y posiciones. Ello implica una acción político-cultural de gran envergadura que debe desarrollarse en todos los ámbitos de la sociedad con una visión y dinámica de “lucha post-capitalista”.

Esa conclusión no implica que entonces no debamos luchar por “controlar” el aparato estatal. Hay que hacerlo pero tenemos que diseñar una estrategia para utilizarlo en nuestro favor y no permitir que ese aparato nos controle a nosotros. Si identificamos su naturaleza de clase, si ubicamos sus limitaciones, si apreciamos las fisuras que pueden ser aprovechadas, podremos acertar en nuestra acción gubernamental colocándola al servicio del fortalecimiento de las fuerzas reales y organizadas de nuestros pueblos. De lo contrario, llevaremos agua al molino equivocado. Del afán solo queda el cansancio.

Además de esta conclusión general es necesario precisar otras falencias y errores cometidos en estos ejercicios de gobierno que han contribuido con la acción de nuestros adversarios. Hay que cuidarse de no colocar estos errores como el aspecto principal, ya que se puede constituir en la base de una “ilusión estatista”, que siempre estará allí como tentación y justificación para aquellas fuerzas y personas que –en esta fase de nuestras luchas– se lucraron conscientemente de los ejercicios burocráticos (y hasta corruptos) de nuestros gobiernos. Entre ellas están:

- El oportunismo político. Al no ser conscientes del enorme reto que tenemos por delante, nada más y nada menos que derrotar al gran capital financiero global, y al idealizar el aparato de gobierno para sostenernos en esos espacios, nos deslizamos hacia prácticas oportunistas. Aparecieron muchas formas de electorerismos demagógicos y no le hemos dicho la verdad a nuestra gente. Hemos caído en todo tipo de alianzas electorales y politiqueras dándole oportunidad a importantes sectores de la burguesía burocrática (y emergente) para que infiltraran y descompusieran nuestras organizaciones tanto sociales como políticas. Además, les hemos permitido acceder a importantes cargos del Estado, corrompiendo nuestros gobiernos, desacreditando nuestros esfuerzos y luchas, degradando miserablemente la acción política y, dándoles oportunidad a nuestros enemigos de desprestigiar los procesos de cambio y las causas revolucionarias y socialistas. Ha sido una verdadera tragedia y una desgracia en donde la ética y la estética fueron dejadas totalmente de lado. 

- Falta de planificación, ineficiencia y despilfarro. Fruto de esa visión puramente electoralista y de la falta de confianza en las masas, malbaratamos importantes recursos económicos que durante casi una década nuestros países obtuvieron por el incremento de los precios del petróleo, gas y otras materias primas. Es cierto que se financiaron importantes programas sociales y se ampliaron las coberturas de servicios públicos (salud, educación, vivienda, etc.), pero sin transformar su esencia capitalista y neoliberal. Pero lo más grave, se colocó ese gasto social por encima de una estrategia de transformación y fortalecimiento del aparato productivo que es la única forma de hacer sostenible y permanente la inversión social y de empezar a construir autonomía económica y soberanía política. Además, al no priorizar un verdadero proceso de cambio en la matriz productiva (dependencia de la exportación de materias primas), hubo –en casi todos los países– un manejo relajado y burocrático de esos recursos que se constituyó en despilfarro, malos manejos y la constitución de una nueva burguesía burocrática en el seno de los denominados “procesos de cambio” que poco a poco se ha colocado al frente de los gobiernos, desvirtuando lo avanzado y creando desazón y pesimismo.

- Liderazgos caudillistas y mesiánicos. La mayoría de estos procesos se apoyaron en la acción –casi individual– de dirigentes carismáticos (Chávez, Lula, Kirchner, Correa, Evo), no se construyeron verdaderas organizaciones democráticas ni capacidad de control por parte de los trabajadores, comunidades y ciudadanía en general. Así, a la sombra de esos caudillos se treparon en el poder gubernamental todo tipo de personajes nefastos y fuerzas sociales utilitaristas que con el ropaje “bolivariano”, “ciudadano”, “progresista” o “socialista”, saquearon importantes recursos del Estado o se posicionaron para construir proyectos políticos anti-democráticos que por inercia cayeron en prácticas autoritarias y corruptas.

Se han presentado muchos más errores pero el fundamento de todo es de tipo estratégico. Ha existido mucho afán, una idealización extrema de lo que se puede hacer "desde arriba" y casi ninguna construcción de una fuerza (movimiento, partido, organización colectiva) que nos permita evaluar y corregir sobre la marcha. El movimiento social fue absolutamente debilitado, ya sea mediante la cooptación burocrática o usando la represión abierta. La precipitud y la improvisación ha sido la regla general.

Por ello, es mejor, ir despacio, quemar etapas necesarias, apoyarnos en clases y sectores de clase que estén dispuestos, en el caso colombiano, a continuar con los acuerdos de paz y a combatir la corrupción político-administrativa, con sentido nacional y democrático. Es mejor dar pasos certeros que lanzarnos a grandes saltos sin tener una garrocha fina y una fuerza organizada y coherente para no estrellarnos en el intento.

Nota: Los otros 2 puntos los desarrollo en el siguiente artículo.


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

miércoles, 20 de diciembre de 2017

SOBRE LA ACCIÓN POLÍTICA “DESDE ARRIBA” Y “DESDE ABAJO”

Una reflexión de fin de año…

SOBRE LA ACCIÓN POLÍTICA “DESDE ARRIBA” Y “DESDE ABAJO”

Popayán, 21 de diciembre de 2017

"La corrupción político-administrativa solo se derrota con organización social y ciudadana".

La construcción de socialismo en un solo país es un imposible. Pero también, la instauración del "socialismo" en todo el mundo, de forma simultánea, es otro imposible. La gran equivocación que hemos tenido es creer que la revolución política, el "tomar el poder", la acción "desde arriba", es el "acto determinante" en el paso del modo de producción capitalista a uno socialista, o mejor, comunista. Los modos de producción se van transformando paulatinamente, las revoluciones políticas son momentos de crisis en donde las clases sociales se disputan el poder del Estado, y tratan, a veces infructuosamente, de acelerar el paso de un modo de producción a otro. No niego la necesidad ni la existencia de las revoluciones políticas, lo que creo es que hay que saber que los aspectos económicos y culturales son determinantes para avanzar hacia la construcción de nuevas relaciones de producción ("nueva sociedad"), y hay que sintonizarse con el estado actual de las relaciones existentes para poder "remar" en la dirección correcta, sin caer en voluntarismos vanos que muchas veces terminan siendo contraproducentes.

Hoy debemos realizar esfuerzos por hacer lo correcto "desde arriba", especialmente abrirle paso a las economías colaborativas y ambientalistas. No creer que por decreto eso se puede hacer, es la acción cotidiana de la gente la que construye lo "realmente nuevo". Por ello, paralelamente a la acción política "desde arriba" hay que trabajar "desde abajo" para transformar nuestras vidas desde los auto-gobiernos, desde los nuevos "soviets" (comités populares) que deben ir mucho más allá de las tareas "estatales estrechas" y abordar la acción asociativa y colaborativa real, aprovechando la "acción desde el Estado heredado" pero sin depender de él. En esta "otra tarea" debemos centrar nuestros principales esfuerzos, en donde lo cultural es fundamental.

En el Cauca (Colombia) ya existen gérmenes de esos "auto-gobiernos", construidos silenciosamente por la gente, pero no los vemos por estar buscando otras cosas. Hay asociaciones de productores, acueductos comunitarios, consejos y cabildos, redes organizativas diversas, que hay que potenciar y coordinar para actuar con mayor contundencia. Y en Colombia y el mundo también existen y están en pleno desarrollo.

En la coyuntura colombiana con un gobierno de la Coalición Colombia, se puede avanzar en derrotar la polarización y la corrupción político-administrativa, pero no ilusionarnos con grandes cambios estructurales que son imposibles de hacer "desde arriba" (ya lo ha demostrado la experiencia de los países vecinos), pero si podemos avanzar en superar la falsa democracia "colonial" que tenemos y que no superaremos "por decreto", sino sacando a los corruptos clientelares de los gobiernos, ir despacio, mientras creamos y reconstruimos el movimiento social, apoyándonos en nuevos sectores sociales que han surgido que son en realidad nuevas formas de proletariado, pero con particularidades especiales como los "profesionales precariados" y los pequeños y medianos productores del campo y de la ciudad, y el surgimiento de lo que algunos llaman, el "pro-sumidor" (productor y consumidor, a la vez), como parte y resultado del enorme desarrollo de las fuerzas productivas.

El problema es que hemos idealizado la "revolución", y muchos revolucionarios se enamoraron del "momento épico", creyendo que la creatividad y la transformación solo se puede hacer en esos momentos de crisis, y por tanto, no pueden ser revolucionarios en la lucha cotidiana y "gris", en el trabajo productivo, cultural, social, en la "fiesta de la vida", construyendo tramas y tejidos de largo plazo. Es un aspecto cultural, propio del revolucionarismo pequeño-burgués, que cree que la protesta es la esencia de la revolución.

Y además, fruto de esas idealizaciones, no somos tampoco revolucionarios en la lucha electoral, caemos en nuevas formas de clientelismo, en construir empresas electorales, cerradas y burocráticas, y terminamos reproduciendo lo que supuestamente queremos derrotar. El afán de "ganar", el "ansia de poder", nos lleva a hacer "politiquería de nuevo tipo", a creernos los "salvadores supremos del pueblo", y terminamos estimulando falsas expectativas sin comprometer de verdad a la gente en las tareas transformadoras que todos debemos hacer.

Nota navideña: Les deseo a tod@s unas felices fiestas y vamos a ver cómo -con creatividad y realismo- hacemos el trabajo político-electoral que nos hemos propuesto.


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado